SS-ONDARRETA

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HACIA ONDARRETA

Otro punto clave que define el estereotipo de la ciudad donostiarra es el Palacio de Miramar. Situado sobre el "Pico del Loro", conforma la estratégica unión entre las playas de Ondarreta y de la Concha; dividiendo su entorno los paseos peatonales de borde de dos barrios de la ciudad: El Antiguo y Miraconcha.

El Palacio de Miramar, sobre el "Pico del Loro"

Este palacio denominado también Real Casa de Campo de Miramar y marca el punto de origen histórico de la ciudad, al situarse sobre la traza de la antigua iglesia de San Sebastián, primitivo origen urbano de la población donostiarra.

El primer asentamiento religioso en ese punto se remonta a la segunda mitad del s. XI. Lugar de descanso del peregrino en una ruta del Camino de Santiago, el monasterio que allí se ubicaba fue casa de Catalina de Erauso, la "Monja Alférez", conocida por sus correrías militares principalmente en América.

En el año 1836 el ejército carlista en uno de los ataques de hostigamiento a la ciudad destruyó la iglesia y el monasterio de San Sebastián El Antiguo. Después de la guerra la iglesia fue reconstruida, pero la comunidad de monjas dominicas que antes allí residían no volvieron a establecerse.

Como se ha indicado el Palacio de Miramar, mandado construir por la reina M. Cristina de Habsburgo Lorena, se sitúa sobre el denominado "Pico del Loro". El origen de este nombre reside en una capilla dedicada a la Virgen de Loreto, que se encontraba sobre el espigón rocoso que separa las dos playas . Esta lengua rocosa que se adentra en la bahía se denomina en euskara Loretopea, que quiere decir bajo Loreto. Perdido el recuerdo de la capilla y más aún el del significado del nombre, la etimología popular ha modificado sustancialmente la denominación de este pequeño reducto donostiarra.

Volviendo al palacio, el conjunto integrado por éste con su parque, diversos edificios, jardines y dependencias, ocupa una superficie aproximada de 34.000 m2 y se sitúa en un punto de inmejorables perspectivas separando Miraconcha del ensanche de Elizalde.

La edificación fue proyectada en 1888 por el arquitecto inglés Selden Woknum y dirigida por el arquitecto municipal José de Goikoa. Su estilo netamente inglés puede encuadrarse en un denominado "cottage Reina Ana".

La cubierta es de teja plana inglesa y la profusa utilización del ladrillo visto en los paramentos exteriores y zonas de refuerzos le confieren un indiscutible aspecto británico.

Al igual que en el resto de las edificaciones donostiarras de la época, aunque éstas posean una tendencia más afrancesada, existe un carácter ecléctico en la decoración exterior y en la molduración.

Como todas las edificaciones del conjunto, el parque pertenece actualmente al Ayuntamiento y está abierto a los paseantes y visitantes que quieran gozar de las vistas espléndidas de la bahía.

Este parque fue proyectado en un principio, al igual que la plaza de Gipuzkoa, por Pierre Ducasse y concluidas las obras en el año 1893.

La grandiosidad de este palacio de verano queda reflejada en los 5.600 m2 construidos que posee y en los nueve salones de más de 50 m2 que en él existen.

Siguiendo en esta dirección hacia el barrio de El Antiguo, por el límite de la ciudad entramos en el paseo y jardines de Ondarreta.

Edificios del Paseo de la Concha.

Aunque desarrollados con posterioridad a los lugares y edificios hasta ahora descritos, este paseo goza de muchas de las características del paseo de la Concha.

Pequeños parterres con diversas especies de plantas son recorridos por caminos peatonales, en los que a discreción, se disponen bancos para reposo de los paseantes. Los tamarindos están también presentes en esta zona de la ciudad.

En cuanto a la playa de Ondarreta, ésta presenta un carácter diferente al de la Concha.

Playa de Ondarreta y barrio de El Antiguo

Mientras ésta última es una playa más estilizada y longitudinal, con una separación clara del area urbana, a través del voladizo y el muro, la playa de Ondarreta de proporciones más torpes quizás, queda más integrada físicamente en el paseo que la circunda.

Al final de este paseo encontramos una de las últimas grandes realizaciones arquitectónicas de Donostia, que pone un broche de oro al remate de la costa en el área urbana.

Grupo escultórico "El Peine del Viento"

La Plaza del Tenis y el Peine del Viento. Obra constructiva entre arquitectónica y escultórica, fue proyectada por el arquitecto Peña Ganchegui y por el escultor Eduardo Chillida. Se trata de una composición plenamente integrada en el entorno y adecuada morfológicamente a la abrupta orografía de la costa guipuzcoana.

El conjunto está formado por una serie de gradas, plataformas y espacios de estar de granito rosado, volcados siempre hacia el mar, siendo éste el elemento unificador de la composición. Las plataformas crean sucesivos ambientes y perspectivas hasta llegar sorpresivamente al espacio escultural. El Peine del Viento.

Tres esculturas de hierro macizo cortel de diez a doce toneladas de peso, conforman el remate perfecto y preparan la transición desde la zona urbanizada a la abrupta costa cantábrica.

El paseo queda dividido en tres partes. La primera de ellas según se accede, es la antesala del resto. La diferencia de cotas que en ella se da, ayuda a percibir el cambio de carácter que al tramo final del paseo se le confiere.

La segunda parte consiste en una plataforma superior a la cual se accede por gradas, cuya vocación es de zona intermedia de tránsito y de estancia volcada hacia el mar.

En la parte final, escenario de las esculturas, existen unas perforaciones en el pavimento, las cuales, en los días de mar brava arrojan grandes chorros de agua hacia lo alto dando al lugar un carácter de hito entre lo natural y lo urbanizado.En días tranquilos, en los momentos de pleamar se escucha el respirar del mar al compás de las olas.

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Last modified: Nov, 02, 1999